Gianela Sipión: La manifiesta desaprobación de Pedro Castillo

Después de Lima, es en el centro del país donde existe más rechazo a la gestión del presidente Pedro Castillo, según la última encuesta de Ipsos


<strong><span class="has-inline-color has-black-color">Gianela Sipión</span></strong>
Gianela Sipión

Columna: Democracia en Ajuste

 

Después de Lima, es en el centro del país donde existe más rechazo a la gestión del presidente Pedro Castillo, según la última encuesta de Ipsos. En esta zona geográfica, en la que se gestó y desarrolló Perú Libre, el partido de Gobierno, es evidente la desazón de la gente. Se siente estafada no solo por la falta de acción para resolver sus problemas, sino por la repartija de puestos en el Estado. Por eso la desaprobación al Jefe de Estado sigue en alza.

Los ministros y funcionarios nombrados son conocidos en el centro del país y no por sus altas cualidades para los puestos, sino por ser incondicionales del líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón. Incluso, un veterinario de los perros de este es ahora asesor en el Ministerio de Salud.

Por eso no es raro que el congresista Waldemar Cerrón haya dicho que “no importa si sabe o no el ministro Condori, lo importante es que trabaja”. Esta es toda una declaración de intenciones. No interesan los méritos o la capacidad en el Gobierno. Esto simplemente le genera más dificultades al Ejecutivo para generar consenso. Si está descolocado internacionalmente, le va peor en el frente interno, donde está muy deslegitimado. Es evidente que estos nombramientos contribuyen a caldear los ánimos en el país y ello genera más problemas de gobernabilidad e inestabilidad.

Hace meses que venimos presenciando un carrusel de autogoles y desaciertos por parte del gobierno; plagado de escándalos que lo debilitan cada día más. La calle, sin embargo, está en silencio. No se sale a protestar, no se marcha para buscar la remoción de ministros incompetentes que designa Castillo, ni se marcha por su evidente falta de transparencia. Hay calma y a la vez hay caos. La mayoría de los ciudadanos ha preferido mirar antes que actuar. Y así estamos, pues, observando cómo lentamente todo se cae a pedazos. Porque si algo se puede afirmar, es que este Gobierno continuará erosionándose a sí mismo hasta la ruina.

Entonces, ¿qué se nos viene? Me atrevería a decir que más de lo mismo. A menos que pase algo que encienda la llama de la opinión pública y gatille protestas, todo seguirá igual. Y con igual me refiero a que seguiremos presenciando la lenta erosión del Gobierno mediante designaciones indignas y decisiones necias. El Perú seguirá siendo la escuela del presidente y sus amigos, que un día decidieron jugar a gobernar y que -a pesar de las palabras que salen de su boca- no entienden el concepto del “bien común”. Si lo hicieran, hace un buen rato hubieran admitido que, ciertamente, no tienen lo necesario para gobernar.

La situación en la que estamos no es sostenible, pero se estirará hasta quebrar. Estaremos así algún tiempo, viendo como, lentamente, el Gobierno se cae a pedazos.

 

 

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